SIN PRISA Y CON AMOR
Nadie diría que esta casa entre medianeras situada en el Alto Ampurdán es de nueva planta. Sus dueños, habituados a las rehabilitaciones y conocedores de los materiales de derribo, consiguieron el milagro. Construir sin prisa y saber interpretar lo que la obra pedía a cada paso, fueron las claves del milagro.
Se reconstuyó el pozo primitivo con su brocal para que la casa no perdiera carácter. La antigua alberca permite hoy un chapuzón muy refrescante.
El pequeño jardín interior se comunica con las zonas comunes de estar. La mesa y las sillas de hierro son de Antic Centre. Las hamacas se compraron en Becara.
El suelo de toda la casa es de barro cocido artesanal y procede de La Bisbal. La mesa se compró en Antic Centre.
La mezcla de estilos es el exito de la decoración. En la zona de estasr conviven dos taburetes industriales de los años 60 (similares en y Manta), con un sofá y una butaca de principios del XX, en Antic Centre, y unas alacenas empotrables recuperadas de un derribo.
Dos ventanales en arco, recuperados de un derribo, comunican el estar con el jardín. Pintados en color verde, se mimetizan con el exterior y refrescan el interior.
La chimenea, con una magnífica embocadura de piedra preside el salón. Dos espejos de sol de los años 60 ponen la nota vintage.
---
Izquierda: La cocina es de obra. Como zócalo protector de la pared, una serie de azulejos antiguos de magnífica factura. Derecha: un rincón de trabajo y lectura del dormitorio. El ventanal en arco lo hace muy luminoso.
Proyectar una vivienda desde sus cimientos es siempre una aventura, pero si además se pretende que parezca que ha estado allí toda la vida, la cosa se complica aún más. Esto es lo que les pasó a los dueños de la casa que ocupa este reportaje. Ellos eran dueños de un solar entre medianeras en el pueblo de Riumors, en el Alto Ampurdán. En su orígen había allí una construcción, pero su estado era tan ruinoso que los técnicos desaconsejaron su rehabilitación y había que partir de cero. Afortunadamente los propietarios del terreno estaban acostumbrados a lidiar diariamente con obras, operarios y materiales de derribo, por lo que se decidieron a demoler lo que quedaba y a hacer una nueva vivienda unifamiliar, pero con el alma y el encanto del que gozan las que ya tienen muchos años. La tarea se mostraba como un gran reto, pero conociendo a fondo la plantilla de trabajadores que trabaja habitualmente con ellos, la empresa Rasopaulos, S.L, lo vieron factible. Partiendo de una distribución inicial con dos plantas, a pie de calle se dispusieron las zonas comunes con vistas a un coqueto y tranquilo jardín privado, y en el piso superior, los dormitorios. Los planos sirvieron sólo para plantear los espacios en un principio. Seguidamente, según se iba desarrollando el trabajo, la obra pedía sus cambios. Así, se eliminaron cosas, se añadieron otras y se modificaron algunos conceptos. Se puede decir que se convirtió poco a poco, y gracias al empeño que todos pusieron en ello, en una casa de alta costura. No se colocaba ni un ladrillo de forma improvisada y se comprobaba antes que el lugar elegido era el exacto. El hecho de que sus dueños tuvieran fácil acceso a los materiales recuperados influía de manera decisiva a la hora de los acabados. Si estaba previsto colocar una determinada embocadura de chimenea pero en el último momento se encontraba otra mejor, la primera era sustituida sin vacilar; si se les ponia por delante una serie de puertas antiguas, se cambiaban por las inicialmente presupuestadas; si se descubría una caja de baldosas de derribo rústicas y fantásticas, les buscaban un lugar en el que pudieran lucir con todo su esplendor. La emoción por lo que iban descubriendo era el motor de la imagiación que, sin caer en el rústico tópico y rancio, consiguió una atmósfera con alma en la que no faltan toques de humor. El resultado, un refugio acogedor en medio de un pueblo, con una decoración, no exenta de pinceladas extravagantes, que mezcla piezas de diferentes épocas, consiguiendo así un look muy actual.
El cabecero pintado y la mesa tocinera que hace de mesilla de noche se compraron en Antic Centre. Las puertas del armario proceden de un derribo.
Article publié dans le magazine CASA & CAMPO nº 167. Réalisation: Patricia Ketelsen. Photos: Daniela Rosenfeld.
|
|